Un gobierno que tardó cuatro años en llegar

La Vanguardia (5/01/2020)

Durante la sesión de investidura de ayer cada uno de los actores desarrolló el papel previsto. Ningún contratiempo que nos haga pensar que el guion del último episodio de la saga política de moda puede cambiar. Pedro Sánchez será investido presidente el 7 de enero con una mayoría de izquierdas y plurinacional, y este dará vida a un gobierno de coalición entre socialistas y morados. Las intervenciones en la tribuna de las fuerzas que darán apoyo al futuro presidente –sea con voto favorable o abstención– mostraron que entre ellas se ha ido tejiendo más que una buena sintonía. Desde la cita electoral de noviembre, el diálogo sin prisa pero sin pausa entre PSOE, Podemos y ERC (pero también con PNV, Bildu, Más País, Compromís, BNG, NC o Teruel Existe) ha dado paso a intensas negociaciones y posteriormente a la firma de acuerdos de importante calado. En el proceso se han consolidado complicidades. Sánchez recordaba que “se hace camino al andar”, y no es un ejercicio menor.

La nueva mayoría parlamentaria inaugura un cambio de época después de 40 años. No se trata de una simple alternancia en el marco de las dinámicas del bipartidismo. Y no sólo por la existencia de un gobierno de coalición sino también por el peso que adquieren tanto morados como actores plurinacionales en la gobernabilidad. Jaume Asens señalaba que la historia española nos enseña que sólo cuando izquierda y plurinacionalidad se han aliado ha habido avances en el país. Se abre la oportunidad para afrontar grandes retos de país (socioeconómicos, de representación y nacionales), pero se requerirá de altas dosis de valentía y creatividad para superar el “ir tirando” de la década perdida. La reacción de la bancada de derechas pero también de algunos operadores del Estado y poderes fácticos es solo un aviso.

Es un cambio de época; no se trata de una simple alternancia en el marco de las dinámicas del bipartidismo

Debe encontrarse en la magnitud de este desafío la causa de la tardanza en la conformación de esta alianza. Aritméticamente la mayoría parlamentaria sumaba ya en las elecciones del 20-D del 2015 (también 26-J 2016 y 28-A 2019). De hecho, es la que propuso Pablo Iglesias después de la primera cita electoral (con una puesta en escena no muy conseguida) y no ha sido políticamente materializable hasta cuatro años y cuatro elecciones generales después. Ha requerido de un período de fracasos, aprendizajes y maduración. El PSOE ha asumido que va a tener que compartir espacio en el ala izquierda del tablero y que la socialdemocracia en Europa sólo puede sobrevivir superando el socioliberalismo. Podemos ha entendido que el PSOE no es el Pasok, que no se va a producir el anhelado sorpasso, y ha aprendido a moverse mejor en los entresijos de la política institucional. ERC ha conseguido vencer sus complejos con el mundo exconvergente y reconocer que la vía unilateral debe abandonarse. Quizá sí, pues, estemos frente a un momento histórico. Para España y Europa.

 

gemmaubasart
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